Ventanas: resumen
La mujer y el hombre no paraban de mirarse por la ventana, al principio de vez en cuando, aumentando cada día su afición al juego de ventanas, utilizando la mujer sus recursos de tal más amenudo. Hasta que cierta mañana se cruzaron en la calle. Entonces la mujer descubrió que para el hombre ella había sido invisible, y solamente se asomaba a la ventana para oler el aroma a vida en el alféizar, ya que el hombre era ciego.
